lunes, 2 de marzo de 2015

Galaxy S6 Edge, el nuevo teléfono curvo de Samsung








El smartphone de 5 pulgadas tiene una pantalla antirayones redondeada a lo largo de los extremos derecho e izquierdo 




La empresa surcoreana Samsung presentó, en el marco del Mobile World Congress que se celebra esta semana en Barcelona dos versiones de sus teléfonos inteligentes más destacados, que ahora llevan el nombre de Galaxy S6 y Galaxy S6 Edge.

El Galaxy Edge tiene una pantalla de 5.1 pulgadas QHD (quad High Definition) con una densidad de 577 pixeles por pulgada una cubierta antirayones Gorilla Glass 4 que tiene curvados los extremos derecho e izquierdo del dispositivo, lo que permite tener un menú de aplicaciones ubicado de manera vertical a un costado de la pantalla.

Esta característica, llamada Dual Edge, puede configurarse para utilizarse para ser la vía de acceso rápido a aplicaciones determinadas, como la de llamadas o para mandar mensajes.

El Galaxy S6 funciona con Android 5.0 Lollipop, el más reciente sistema operativo de Google, tienen una cámara trasera de 16 megapixeles y delantera de 5 megapixeles. Su memoria RAM es de 3GB y su procesador, a diferencia de modelos anteriores en los que se utilizó chips de la marca Qualcomm, ahora son producidos por la misma firma surcoreana logrando un mejor rendimiento y respuesta más rápida gracias a sus 8 núcleos del nuevo chip Exynos 7420.

Asimismo, los dispositivos incluyen sensor de lectura de huellas dactilares Fingerprint, para realza pagos móviles a través de Paypal. Y, una de sus desventajas es que no es resistente al agua como sí lo es el Samsug Galaxy S5, presentado el año pasado.

Características

Pantalla: táctil de 5 pulgadas.

Sistema operativo: Android 5.0 Lollipop.

Cámara: trasera de 16 megapixeles y delantera de 5 megapixeles.

Memoria RAM: 3GB.

Almacenamiento: 32, 64 y 128 GB.

Procesador: Exynos 7420.

Precio: no determinado.

Disponibilidad: primer semestre de 2015.

Los mejores lugares para sobrevivir a apocalipsis zombie



Imagina que una extraña y terrible enfermedadataca tu ciudad. Las personas se comportan violentas y sin motivo atacan a los demás. Las acechan, muerden y a la vez las infectan, en otras palabras, zombies.

Ante este escenario apocalíptico ¿qué lugar sería el mejor para refugiarse?

Un estudio realizado por la Universidad de Cornell simuló un brote de zombies en EU y reveló que zonas como las Montañas Rocallosas serían el mejor lugar para sobrevivir por meses y planear una estrategia para eliminarlos.

Para realizar la investigación dirigida por Alex Alemi, se utilizaron estadísticas para predecir la velocidad con la que el virus podría atacar y extenderse.

De acuerdo con el portal Daily Mail, aunque la enfermedad es producto de la imaginación, el modelo para calcular su avance es el mismo que se utiliza para observar la propagación de enfermedades reales.

La investigación señaló que lugares como Los Ángeles y San Francisco podrían ser invadidas por zombies en cuestión de días, las zonas rurales en semanas. Lo mejor es correr a las zonas montañosas.


jueves, 19 de febrero de 2015

¿Eres una víctima del tecnoestrés?

¿Apagas el celular por la noche? ¿cuántas horas al día pasas conectado a Internet? Las respuestas a estas y otras preguntas indican si hacemos un uso adecuado de las nuevas tecnologías y si podemos manejarlas correctamente.

Los avances tecnológicos nos permiten comunicarnos de forma muy eficiente, trabajar de manera deslocalizada y, en general, hacen nuestra vida más fácil. Pero, aparte de sus evidentes ventajas, también pueden originarproblemas de estrés.

APRENDER GENERA TENSIÓN

Así, el rápido desarrollo de las nuevas tecnologías implica que los usuarios tengan queaprender a utilizar un gran número de dispositivos. "Tenemos una sobrecarga de aprendizajes pendientes para manejarnos adecuadamente con las nuevas tecnologías", señala el psicólogo Antonio Cano Vindel, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés.

"Hemos de aprender a usar el televisor, el aparato de música, la video grabadora, el teléfono móvil, etc. Además de saber utilizar estos dispositivos, tenemos que aprender a configurarlos, a arreglar las averías y otras muchas cosas. No da tiempo a hacerse un experto en todas", precisa.

El psicólogo explica que algunas personas evitan enfrentarse con nuevos aparatos y esto puede llegar a convertirse en una fobia al uso de nuevas tecnologías.

"Esta fobia tiene un coste, pues no adaptarse a la vida moderna supone cierta discapacidad y cierto envejecimiento", apunta.

En este sentido, el especialista destaca que no queda más remedio que adaptarse a los cambios que vengan "y si son cambios tecnológicos, hay que tratar de estar un poco al día".

TECNODEPENDENCIA

Por otro lado, el tecnoestrés también alude a la dependencia que generan los dispositivos tecnológicos. "Nos facilitan la comunicación, el trabajo deslocalizado y el ocio, pero no podemos estar enganchados permanentemente a esas demandas porque nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan dormir un promedio de ocho horas al día", indica el doctor Cano.

El psicólogo advierte de que las posibilidades que nos brinda el desarrollo tecnológico moderno pueden acabar con nuestro descanso si no las manejamos adecuadamente.

En este sentido, Russell Johnson, profesor de la Universidad Estatal de Michigan, considera que los "smartphones" "están casi perfectamente diseñados para perturbar el sueño".

La razón, según explica Johnson, es que estos dispositivos nos mantienen mentalmente ocupados por las noches hasta tarde y dificultan que podamos desconectar del trabajo, relajarnos y quedarnos dormidos.

En dos estudios basados en encuestas a un amplio espectro de trabajadores estadounidenses, Johnson y otros investigadores hallaron que, quienes utilizaban sus teléfonos inteligentes por motivos laborales después de las nueve de la noche, al día siguiente estaban más cansados y menos comprometidos con el trabajo.

De igual modo, el doctor Cano Vindel explica que si una persona no descansa, puede acabar desarrollando trastornos de salud de tipo cardiovascular, de sueño y problemas relacionados con una alta activación fisiológica.

Además, destaca que también pueden producirse problemas de salud mental. "Estamos asistiendo ya a casos de adicción a videojuegos, al móvil, a la web, etc".

LAS RELACIONES PERSONALES SE PUEDEN DETERIORAR

El experto subraya que las relaciones personales pueden sufrir un deterioro asociado al tecnoestrés en varios sentidos.

"Aunque las nuevas tecnologías nos facilitan la vida, también pueden ocasionar malestar. Y ese malestar, ya sea físico o psicológico, puede afectar a la relación que tenemos con las personas de nuestro entorno".

Esto ocurre, según explica el doctor Cano, porque quienes tienen estrés, en general, van a estar más irritables. "Por lo tanto, la comunicación se va a ver alterada de manera negativa por esa tendencia a estar más enfadados", comenta.

Además, señala que cuando alguien está nervioso, las personas de su entorno se contagian de ese nerviosismo, experimentan más estrés y están más irritables.

Para poner freno a todos estos problemas, el especialista indica que, por un lado, debemos tener una actitud abierta al conocimiento de las nuevas tecnologías, sobre todo de sus aspectos positivos.

Pero, por otro lado, "tenemos que poner límites para no caer en un abuso de esas nuevas tecnologías que nos lleve a no desconectar, a desarrollar problemas de adicción, de estrés, de ansiedad, etc".

"Hay que poner límites al trabajo, al número de horas con estos aparatos y a su uso en determinadas situaciones. No puede ser que hayamos quedado con unos amigos en vivo y en directo y dediquemos ese tiempo a chatear con otros que están lejos, pues eso deteriora la relación con las personas con las que estamos físicamente", puntualiza.

Asimismo, hace hincapié en la necesidad de poner límites al tiempo que los niños pasan jugando con el ordenador, con videoconsolas, viendo la televisión o utilizando otros dispositivos.

"Si no lo hacemos, nuestros hijos se van a resentir ya que pueden presentar problemas de rendimiento escolar derivados de una adicción a las nuevas tecnologías.

¿Conoce el por qué a los gatos les encanta meterse en las cajas de cartón?



El gusto de los gatos por esconderse en cualquier caja tiene una explicación, según un estudio.

Un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Utrech buscó el por qué de esta pasión de los felinos. Ellos llegaron a la conclusión de queesconderse en una caja reduce el estrés de estos animales.

Según señala el portal ABC de España, los científicos estudiaron el fenómeno, que resulta tan gracioso en los videos de YouTube, en un refugio holandés para gatos. En estos lugares los niveles de estrés de los felinos pueden "dispararse".

Los investigadores evaluaron el efecto de esconderse en cajas en dos grupos de gatos. Un grupo de 10 gatos tenían cajas y el otro grupo de nueve felinos no tenía.

El equipo encontró una gran diferencia entre los dos grupos en los días 3 y 4, detalla el portal.

"Los gatos con caja fueron capaces de adaptarse más rápidamente a su nuevo entorno".

También se menciona que ocultarse es "una estrategia de comportamiento", además esto les permite hacer frente a "los cambios ambientales y los factores de estrés".

Así lo mencionó Claudia Vinke, una de las autoras de la investigación, en una entrevista para la revista Wired.

Por esta razón, los investigadores recomiendan a los amantes de los gatos y a los responsables de los refugios de animales que coloquen cajas para que los felinos puedan ocultarse y desestresarse.

Las cajas de cartón no son los únicos escondites que les gustan a los gatos: los recipientes redondos, los lavabos del baño y canasta también pueden funcionar, señala el estudio. ​

​Otras investigaciones señalan que a los gatos les gustan las cajas porque se sienten seguros y cálidos.

sábado, 27 de diciembre de 2014

MMMM

PR3510N4  4QU1  P4R4 V3R 3L C0N73N1D0









 V3R C0N73N1D0 3X7R4

V3R C0N73N1D0 3XTR4 F0705 Y V1D305

miércoles, 24 de diciembre de 2014

ESMAS






PR3510N4 P4R4 V3R N0V3D4D35












domingo, 21 de diciembre de 2014

EKIS






P4R4 V3R M45 F0705 PR3510N4
 3N L4 P4R73D3 4B4J0



martes, 16 de diciembre de 2014

MAS















PR351N4   4K1 P4R4  V3R M45



V1D305 R3L4C10N4D05

martes, 28 de octubre de 2014

El ser humano es causante de la extinción































Las actividades del ser humano provocaron la desaparición de más de la mitad de los animales salvajes del planeta entre 1970 y 2010, indica el informe Planeta Vivo 2014 de la organización WWF publicado este martes, última evaluación de la situación en una Tierra sobreexplotada.

Las zonas más afectadas son América Latina (-83%), seguida de la región de Asia-Pacífico. Las especies de agua dulce pagaron el mayor precio, con una reducción del 76%, mientras que las terrestres y marinas disminuyeron un 39%.

En África, por ejemplo, el área de repartición del elefante representaba en 1984 únicamente un 7% de su territorio histórico. En esta reducida porción de terreno, a causa de la caza ilegal, el número de elefantes disminuyó un 60% entre 2002 y 2011.

"Las diferentes formas de vida son a la vez la matriz de los ecosistemas que permiten la vida en la Tierra y el barómetro de lo que hacemos a nuestro planeta", escribe el director general del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF International), Marco Lambertini.

Entre 1970 y 2010, el Índice Planeta Vivo (IPV), que mide la evolución de 10,380 poblaciones de 3,038 especies de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces, se redujo un 52%.

"Esta fuerte tendencia no da signos de disminuir su velocidad", según la décima edición del informe, cuyos autores señalan que aún es posible actuar para invertir esta caída, así como combinar desarrollo y protección del medio ambiente.

La bajada anunciada del 52% es mayor que en los informes precedentes, ya que se afinó el modelo de cálculo para llevar a cabo una representación más fiel de la repartición mundial de las especies de vertebrados, precisa esta ONG especializada en la protección de animales en peligro.

En su anterior informe bienal (2012), WWF señalaba una reducción del 28% de las especies salvajes entre 1970 y 2008. El índice solo incluía entonces 2,699 especies.

Las causas de este declive: la pérdida y degradación de los hábitats (a causa de la agricultura, urbanización, deforestación, riego, represas hidroeléctricas...), la caza y la sobreexplotación pesquera (incluso, las capturas accidentales) y el cambio climático.

La humanidad sobreexplota la Tierra, consume recursos naturales por encima de la capacidad del planeta para reconstituirlos: más peces que nacen, los bosques y océanos no pueden absorber todo el CO2 emitido.

"Para disponer de los servicios ecológicos que aprovechamos cada año, requerimos actualmente la capacidad generadora equivalente a una Tierra y media", recuerda WWF.

Y la "biocapacidad", es decir, la superficie disponible para garantizar estos bienes y servicios no para de contraerse con la explosión demográfica mundial.

¿Quién es responsable?

Entre 1961 y 2010, la población mundial pasó de 3,100 a cerca de 7,000 millones de habitantes y la biocapacidad disponible por cabeza, de 3.2 a 1.7 hectáreas globales (productividad media mundial de una hectárea biológicamente productiva).

"La biocapacidad disponible para cada uno de nosotros continuará experimentando una regresión (...) en un mundo marcado por la degradación de los suelos, la falta de agua dulce y la subida del coste de la energía", máxime cuando se prevé que la población mundial alcance los 9,600 millones de habitantes en 2050 y los 11,000 millones en 2100.

¿De quién es la culpa? Los países más ricos son globalmente aquellos donde la huella ecológica por habitante es la más elevada.

En 2010, Kuwait estaba en cabeza, seguida de Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Dinamarca, Bélgica, Trinidad y Tobago, Singapur, Estados Unidos, Bahréin y Suecia.

"El uso de los recursos y de los servicios ecológicos de los países con ingresos altos es por cabeza cinco veces más elevado que en los países con bajos ingresos" y, por tanto, para mantener su nivel de vida, los países ricos recurren ampliamente a la biocapacidad de los otros.

Si todos viviésemos como los habitantes de Qatar, necesitaríamos 4.8 planetas. 3.9 si fuéramos estadounidenses y 1.4 si fuéramos sudafricanos.